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La silla del director: actores que toman el control.

26/02/2015
fuente: Elaboración propia

 

¿Cuál es el secreto para enamorar a la cámara? ¿Cómo se llega a realizar una gran interpretación? Son sólo algunas de las preguntas que se realizan todos aquellos que aspiran a ser alguien en el mundo del cine. Son distintas y muy variadas las características que definen a un buen actor —o a una buena actriz— y estas características no son aplicables para todos los intérpretes de la misma manera. Un buen físico, un rostro atractivo, una voz profunda y un lenguaje corporal que ayude a contar cualquier historia son elementos que indudablemente ayudan a la hora de abrirse camino para ponerse delante de las cámaras, pero puede no ser suficiente para conquistar al gran público. Un intérprete puede ser capaz de dar vida a un personaje después de leer un guión, pero es el momento en el que realmente  se transforma en ese personaje cuando lo hace creíble para el resto del mundo y consigue transmitir los sentimientos que hacen una actuación consistente. Consigue pasar de un personaje plano en dos dimensiones a una persona real con una circunstancia propia.
 
Además, cuando consigue entender y representar el personaje, el actor debe saber ponerse a las órdenes del director, ya que será este último quién orqueste todos los guiones, actuaciones, tomas de cámara, montajes, etc. para contarnos la historia tal y como la ha imaginado. Es por tanto el director el responsable último de su obra.
 
No son pocos los actores que han alternado — o incluso cambiado completamente— su carrera profesional y se han pasado detrás de las cámaras para ocupar la silla del director. Si la interpretación exige una serie de cualidades para conquistar al público, ¿qué es necesario para ser un buen director? ¿es suficiente con ser un buen actor para ser un buen director? Cuando un intérprete consigue alcanzar éxito en el mundo del cine, que se pase a la silla de dirección parece casi un reclamo promocional para seguir poniendo su nombre en cartelera. Además, será una ayuda extra para encontrar tanto buenas historias como productores que apoyen sus proyectos. Pero si en el caso de un intérprete no es suficiente contar con una cara bonita, en el caso del director hay que tener algo más que un buen nombre para ganarse una silla.
 
Como hace poco ha tenido lugar la octogésima séptima edición de los Óscars, los premios que entrega anualmente la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas reconociendo aquellos trabajos destacados durante el año anterior, veamos algunos ejemplos de actores-directores que han obtenido este galardón y por tanto representan algunas de las características que debe tener un director de éxito:
 

  • Clint Eastwood comenzó su carrera como actor en 1955 y dio el salto a director en 1971. A sus 84 años de edad ha dirigido más de treinta películas y ha ganado el galardón a mejor director en dos ocasiones, con las películas Sin perdón (1992) y Million Dollar Baby (2004). Además, ambas fueron ganadoras del Óscar a mejor película. Su última película ha sido candidata a mejor película en la pasada edición.

 

  • Woody Allen es otro clásico en esta categoría. Debutó en 1966 como director y a día de hoy ha dirigido más de cuarenta películas, además de actuar y escribir en otras tantas. Ganó la estatuilla de la academia en 1977 con Annie Hall. Su última cinta es del año pasado, por lo que sigue activo a sus 79 años.

 

  • Mel Gibson después de una carrera de éxito en los noventa basada principalmente en su aparición en películas de acción, se pasó a la dirección en 1992, consiguiendo ganar el Óscar en 1995 a mejor director y mejor película con Braveheart. Actualmente está prácticamente retirado del mundo del cine.

 

  • Sofia Coppola tuvo una breve carrera como actriz, siendo en la dirección donde ha ganado mayor reconocimiento del público. En 2003 ganó el Óscar al mejor guión original con Lost in Translation, con la que también fue nominada en la categoría de mejor director. Es la tercera mujer en estar nominada en esa categoría, y la primera norteamericana.
 
  • Jodie Foster es otra de las actrices que ha dado el paso a la dirección. Comenzó a trabajar como actriz en televisión a los seis años. Después de aparecer en numerosas películas y series de televisión, se pasó a la dirección en 1988. Por el momento ha dirigido tres películas y varios episodios en series televisivas. Por sus actuaciones ha ganado el Óscar en dos ocasiones y ha estado nominada otras dos.

 
A pesar de ser una breve muestra, parece que un buen director —o directora— elige buenas historias, sobre todo aquellas que sea capaz de transmitir al público con una sensibilidad especial, tratando de realizar una obra que deje huella, aspirando a convertirse en una obra de referencia. Ellos lo consiguen con constancia, pasión y compromiso por su profesión.
 

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