Sostenibilidad: reciclaje y reutilización de materiales.

El medio ambiente es un elemento clave en nuestra calidad de vida. Su estado incide directamente sobre nuestra salud y por tanto la conciencia sobre su cuidado debe empezar por nosotros mismos y por nuestra exigencia a empresas y gobiernos de aplicar modelos de gestión sostenibles que ayuden a una correcta utilización y aprovechamiento de los recursos naturales. No podemos olvidar que estos recursos son limitados y que si no actuamos desde ahora, en algún momento se acabarán.

Entre otras, parte de las medidas de gestión medioambiental que más calado han tenido en las sociedades modernas —aquellas que más recursos naturales consumen— son la reutilización y el reciclaje de productos de desecho de manera que puedan tener una nueva aplicación en el mercado.

El reciclaje consiste en un conjunto de procesos que a partir de materiales de desecho, llevan a la obtención de una materia prima con una calidad suficiente como para volver a ser utilizada con todas las garantías. Estos procesos son principalmente la recuperación de residuos, la clasificación de los residuos aprovechables y finalmente el reciclado, donde mediante procesos específicos para cada material estos son tratados para obtener diferentes materias primas. Seguro que estamos familiarizados con los diferentes contenedores de colores para que colaboremos en la recuperación y clasificación desde la base: azul para papel y cartón, amarillo para los envases que normalmente utilizamos en nuestro día a día y verde para el vidrio. También es habitual contar con puntos limpios donde, además de lo anterior, podemos dejar electrodomésticos, plásticos, metales, etc.

Los materiales más comúnmente utilizados en la fabricación de sillas de oficina son el aluminio, el acero y diferentes tipos de plástico. El aluminio es un material extremadamente fácil de reciclar, ya que simplemente hay que fundir las piezas de aluminio desechadas. Esto no afecta a la estructura del metal por lo que se puede reciclar ilimitadamente y el resultado es un producto de la misma calidad que nuevo. Además, la energía utilizada para reciclar aluminio es aproximadamente el 5% de la energía que se tendría que utilizar para obtener aluminio a partir de la bauxita extraída de las minas. Con el acero ocurre algo similar, ya que mediante la fundición puede volver a recuperarse material férreo, además de materiales adicionales utilizados en la aleación, como el zinc o el estaño, todo utilizando aproximadamente un 30% de la energía necesaria para el producto nuevo. Los plásticos son quizás los materiales más complicados de reciclar. Parte de ellos pueden volver a fundirse para reutilizarse, pero normalmente la pureza de los materiales va disminuyendo en cada reciclado. En muchos casos, los tintes utilizados para su fabricación impiden volver a utilizar este material. Son materiales que hay que tratar con cuidado ya que no pueden volver a reincorporarse tal cual en la naturaleza.

El ahorro de energía a la hora de reciclar materiales es importante ya que significa que se consumen menos combustibles fósiles, lo que genera menos dióxido de carbono perjudicial para nuestra atmósfera.

Por otra parte, además de reciclar materiales, también podemos reutilizar aquello que ya no necesitamos. De esta forma generamos menos residuos, utilizamos menos energía en la transformación y utilizamos menos recursos. Una caja de zapatos podemos utilizarla para guardar fotografías, pero si lo hacemos con un poco de creatividad, podemos tener un perchero a partir de una silla vieja o reconvertirla en un macetero.

 
Silla convertida en perchero. fuente: http://geoframsay.com/wallhax


Silla convertida en macetero. fuente: http://goo.gl/apP8Rp

¿Y cómo podemos contribuir?

Podemos comenzar por separar la basura en casa y depositarla en el contenedor adecuado, llevar los metales y electrodomésticos que ya no necesitemos a puntos de recogida, utilizar la imaginación para reutilizar objetos… pero además es posible que muchos de los objetos que adquirimos —como nuestra silla de oficina—  ya estén fabricados con materiales reciclados, ya que resultan más baratos y ofrecen todas las garantías de calidad.

La Química al servicio de la comodidad

Que la ciencia y la tecnología están al servicio de la sociedad es un hecho. Además, es innegable que los avances científicos nos facilitan la vida en nuestros quehaceres diarios, aunque a menudo la investigación nos parezca que es algo muy alejado de nuestro entorno.  Nada más lejos de la realidad.

Desde el microondas a internet pasando por los antibióticos, vehículos, alimentos que perduran más de lo habitual y hasta la ropa con la que nos vestimos. Todo ello es posible gracias a los avances científico técnicos.

Muchos de estos grandes logros son gracias a los avances en la Química; tanto en los productos como en los procesos. Uno de elementos más “famosos” de este último año ha sido el grafeno (que ya ha sido bautizado como “el material del futuro”), al que se le han dedicado multitud de portadas, no solo en publicaciones de ámbito científico sino de interés general.


Este elemento permitió a los rusos André Konstantinovich y Konstantin Sergeevich ganar el Premio Nobel de Física en 2010, por sus descubrimientos sobre el material bidimensional del grafeno.

Este archiconocido elemento,  el grafeno, es una molécula formada por átomos de carbono formando anillos aromáticos (hexágonos) fusionados, con la particularidad –y he aquí lo que le otorga sus cualidades únicas- de que presenta el grosor de sólo un átomo de carbono.
Se prevé su uso, no solo en la investigación sino en multitud de campos como la industria alimentaria, fabricación de baterías para vehículos que funcionen sin combustibles fósiles, en la fabricación de teléfonos móviles más flexibles y robustos, en la industria del blindaje, tratamiento de residuos y aguas, y –como no- en la biomedicina.

Sin embargo, existen otros muchos elementos ajenos al grafeno que llevan muchos más años facilitándonos la vida, como son los poliuretanos (polietileno o polipropileno, por ejemplo). Estos compuestos son polímeros obtenidos a través de la reacción química de isocianatos y alcoholes polihídricos. Este grupo de compuestos es muy variable ya que puede ser cualquier polímero que contenga un enlace uretano en su cadena principal, y presentan una buena elasticidad y flexibilidad, así como resistencia a la y al corte. Esto le otorga gran una versatilidad en sus aplicaciones industriales.


Aunque históricamente  a los poliuretanos se les ha conocido por su uso en la fabricación de espumas, estos compuestos son mucho más que esto. Por ejemplo, un elastómero termoplástico de poliuretano es lo que se conoce como Spandex, que se vende bajo el nombre comercial Lycra, que son las fibras más usadas para dar elasticidad a los tejidos.

Otro uso muy habitual de los poliuretanos es como aislante, ya que posee un coeficiente de transmisión de calor muy bajo y alta hidrofobicidad, lo que permite usar planchas con menor espesor para conseguir un mayor aislamiento.

Gracias a su gran adherencia, se ha convertido en un producto ampliamente utilizado en la construcción, ya que –además- al ser altamente termoestable y presentar buena rigidez, refuerza las superficies aisladas e impide el crecimiento de microorganismos en su superficie. Otros usos comerciales que se le ha dado a este grupo tan heterogéneo de compuestos químicos, está la fabricación de adhesivos, zapatos o esponjas (poliuretanos más flexibles), muebles o –incluso- bañadores para la alta competición (los llamados “bañadores milagrosos”), aprovechando las cualidades de este material que permite la oxigenación muscular, mantienen una posición hidrodinámica óptima, repele el agua y aumentan la flexibilidad.

Dentro de este grupo existen los poliuretanos de alta densidad que son usados para elaborar componentes de automóviles, suelas de zapatos, piezas en la industria naval y partes de muebles. Estos poliuretanos son ampliamente utilizados en la fabricación de sillas de oficina ya que permiten tener un perfecto equilibrio entre solidez y flexibilidad, siendo uno de los componentes principales de los materiales usados en el campo de la ergonomía.

Como hemos podido comprobar, la investigación científica no hace la vida más fácil. Todos estos avances en el descubrimiento de nuevos compuestos y la diversificación de sus aplicaciones nos han permitido tener vehículos más robustos, prendas más flexibles y duraderas, materiales de construcción más sólidos, aislantes más eficientes y calzado y sillas más cómodas y saludables.

Problemas posturales de la columna vertebral

Una parte fundamental de nuestra salud y bienestar pasa por mantener una buena forma física. De esta manera, nuestro tono muscular permitirá que mantengamos una postura erguida, manteniendo la espalda en la posición correcta en todo momento, permitiendo que –además- ésta sea resistente a esfuerzos o posturas forzadas puntuales, reduciendo la posibilidad de que tengamos una lesión. Cuando no es así, nuestra musculatura proporciona un soporte más laxo a nuestra espalda, de manera que es fácil que tengamos malas posturas que terminen en dolores y contracturas musculares.

La espalda es una estructura física que tiene como función principal proteger la médula espinal pero también mantener el cuerpo erguido y en equilibrio, sostener la cabeza y permitir flexibilidad y movimiento; por tanto debe ser una estructura sólida a la vez que flexible. Para proporcionar estas — y otras — funciones, la espalda está compuesta por un conjunto de huesos y músculos cuya biomecánica debemos conocer mínimamente para cuidarla de forma correcta.

La columna vertebral está formada por un conjunto de treinta y tres vértebras, separadas por veintitrés discos intervertebrales. Las vértebras se nombran en función de la zona que ocupan, por tanto tendremos siete cervicales que soportan la cabeza, doce dorsales que soportan la parte alta de la espalda y cinco lumbares en la parte baja, seguidas de las últimas nueve vértebras, que se encuentran fusionadas en los huesos sacro y coxis. Los discos intervertebrales —compuestos en un 90% de agua— sirven de amortiguador entre las vértebras y es suficiente con un número menor por la fusión de las vértebras que forman el sacro y el coxis. Tanto los discos como las vértebras son muy resistentes y la forma en la que están unidas proporcionan solidez y flexibilidad a la espalda: si miramos la columna de frente, es una recta vertical pero si la miramos de perfil, observamos unas curvaturas que le aportan mucha resistencia a la carga del peso de nuestro cuerpo, es decir, en sentido vertical. Además, cada vértebra tiene un agujero de manera que entre todas forman el canal medular, por donde pasa la médula espinal. Esta estructura de hueso, junto con el sistema muscular de la espalda, son los encargados de proteger este importante canal nervioso.

La otra parte fundamental de nuestra espalda es la musculatura. Los músculos abdominales —recto y transverso del abdomen— se encuentran en la parte del vientre y protegen los órganos internos. Estos junto con el psoas-iliaco —que se extiende desde la última vértebra dorsal hasta los muslos— ayudan a flexionar la columna. Los músculos paravertebrales se encuentran en la parte posterior del tronco y se extienden desde la nuca hasta la pelvis. Además, los glúteos junto con el piramidal y los isquiotibiales ayudan a dar una base estable a la columna.

Nuestro ritmo de vida incide directamente en nuestra salud. En el caso de la espalda, si no tenemos un tono muscular adecuado o no cuidamos las posturas que adoptamos a lo largo de nuestra actividad diaria, es más que posible que en algún momento nos aparezcan molestias. Si llevamos una vida sedentaria sufriremos de una falta de fuerza en los grupos musculares que contribuyen al buen funcionamiento de nuestra espalda, facilitando la aparición de contracturas y lesiones. Debemos lograr integrar en nuestro día a día hábitos posturales adecuados con el fin de conseguir minimizar los riesgos de lesión.

Existen muchos malos hábitos en el día a día que alteran la forma natural de nuestra columna vertebral. ¿Quién no ha hablado alguna vez sujetando el teléfono con el hombro? Al inclinar la cabeza estamos desviando la columna a una posición forzada, aumentando el riesgo de lesión en los discos vertebrales. También es habitual —sobre todo en mujeres— llevar el bolso en bandolera, de manera que el peso cae sobre un lado mientras se altera la postura corporal para compensar la carga. Incluso si nos sentamos y tenemos la cartera en el bolsillo trasero del pantalón —en este caso la mayoría de casos es en hombres— estamos añadiendo al glúteo una cuña que desalinea la base de la columna. Tampoco debemos sentarnos en los bordes de las sillas, pues forzamos la zona lumbar innecesariamente.

La higiene postural aglutina un conjunto de pautas que nos indican cómo mantener una posición correcta del cuerpo —principalmente de la columna vertebral— tanto en estados de reposo como de actividad. El principal objetivo es disminuir la aparición de lesiones y dolores. En caso de la aparición de dolor, estas pautas también nos indicarán cómo mitigarlos.

Por ejemplo, a la hora de levantar cargas, será menos dañino para nuestra espalda si en lugar de flexionar el tronco y realizar la carga con la espalda, doblamos las rodillas y realizamos el impulso de carga con las piernas manteniendo la espalda recta, o cuando realizamos la compra, es preferible repartir la carga en varias bolsas y así llevarla con ambas manos, de manera que la columna realice la carga en posición vertical. Otras de las recomendaciones son las que se deben aplicar a la hora de estar tumbado, donde lo ideal es que la espalda se encuentre apoyada en la posición que tiene de forma natural cuando estamos de pie; esto puede conseguirse colocándonos en posición fetal, o bien boca arriba con las rodillas flexionadas.

Hoy en día es muy habitual el trabajo de oficina, con lo que es importante aplicar una correcta higiene postural durante la jornada laboral. Puesto que vamos a estar varias horas al día sentados, debemos contar con una silla de oficina que nos permita adaptarla a nuestra fisonomía particular, por lo que es necesario que tanto el asiento como el respaldo sean regulables en altura, con el fin de poder colocarnos correctamente respecto a nuestra mesa de trabajo: espalda recta con la zona lumbar apoyada sobre el respaldo, piernas en ángulo recto con los pies en el suelo —o complementado con un reposapiés en caso necesario—, codos a la altura de la mesa para evitar inclinaciones excesivas sobre el puesto de trabajo, reposabrazos que nos sirvan como punto de apoyo a la hora de realizar movimientos, y si la sillas es giratoria con ruedas —cinco para evitar sorpresas— mejor que mejor. Tampoco tenemos que olvidar la importancia de estar de frente a nuestro foco de trabajo —por ejemplo un monitor—, tener una iluminación adecuada y por supuesto, de realizar los descansos oportunos para relajar la postura de la columna.


Por tanto, es importante conocer las pautas de higiene postural que debemos aplicar en nuestro día a día con el fin de evitar problemas posturales. Contar en nuestro trabajo con una silla de oficina que nos permita sentarnos de manera adecuada y desarrollar actividades físicas que nos saquen de la rutina sedentaria son buenos hábitos que nos ayudarán a mantener la postura natural de la espalda.

10 originales formas de sentarse

La silla es un objeto cotidiano presente en cada uno de los rincones del planeta. Las hay de todos los tipos: con respaldo y sin él, reclinadas, rectas, con brazos, con cuatro patas, con tres, dos y una. Las hay de una pieza o de varias. También las hay de casi cualquier material: madera, piedra, metal, plástico. Y en cuanto a su uso; se extiende desde el más cotidiano acto de sentarse a la mesa para comer o leer, pasando por su uso en el trabajo e incluso ceremonias religiosas.
Este objeto, con más de 2500 años de antigüedad, no solo ha sido un simple mueble cuya función se limitaba al reposo  (aunque hasta principios del siglo XX eran objetos exclusivos de la clase acomodada) sino que desde su invención ha sido usado como emblema de autoridad (como en el caso de los actos religiosos o de la realeza).
En la actualidad, además de ser utilizado como objeto del arte vanguardista y conceptual, como el del artista Joseph Kosuth en su destacada obra  Una y tres sillas, es un objeto en torno al cual se han volcado grandes dosis de creatividad.
El objetivo de este artículo es dar a conocer algunos de los diseños  de sillas más originales; desde los más clásicos y famosos hasta los más innovadores, creativos y vanguardistas.

1. Silla anti crisis
Como no podía ser de otra manera, hemos de comenzar con la tan manida crisis económica que nos azota (aunque bueno, según muchos políticos esta ya ha terminado). En este caso, la silla anti crisis es un modelo conceptual de un diseñador portugués llamado Pedro Gomes.

La idea del diseñador está clara: descansar mientras ahorramos utilizando uno de los objetos cotidianos de la casa. Así podremos ir echando esas moneditas sueltas y, en caso de necesidad, usar la sierra que lleva incorporada (aquí podéis ver todo el proyecto).

2. Silla Thonet
Continuamos con una de las clásicas. Esta silla ha marcado un antes y un después en la historia del diseño de sillas. Es la primera silla de madera curvada,  diseñada por el carpintero Michael Thonet. Este modelo sigue siendo moderno pese a que hace ya más de 100 años que se inventó. Entre otras cosas, uno de los grandes avances que aportó fue que permitió extender su uso más allá de la gente privilegiada.


3. Strucchair
En este caso os presentamos una original forma,  o –mejor dicho- formas,  de sentarse.  La versatilidad de este modelo radica en que puede colocarse en diferentes tipos de superficies, incluso irregulares, ya que posee una estructura adaptable y todoterreno. Además está construido en un material que permite su uso (de hecho, lo recomiendan) en el exterior. Este asiento ha sido desarrollado por la diseñadora Dóra Medveczky, y en su portfolio podéis ver todas las aplicaciones de este innovador asiento.

4. Silla Cesca
Un clásico entre los clásicos. Esta silla, desarrollada por Marcel  Breuer, es una pieza básica y clave en el diseño industrial. Junto con  otros modelos de mobiliario (como la silla Cantilever, que veremos más a delante)  este  diseño forma parte de una serie de muebles clásicos de tubo de acero de los más conocidos y producidos a nivel mundial. Obviamente, el elemento más destacable de su composición es el uso del tubo de acero (el leitmotiv de esta serie) en combinación con el trenzado de mimbre.

5. Cut chair
La “silla cortada” ha sido diseñada por Peter Bristol. Este modelo presenta una sola pata intacta mientras que el resto han sido cortadas. Esto provoca la ilusión óptica de que está a punto de desmoronarse. Pero tranquilos, que os podríais sentar sin problema ya que presenta una gruesa placa de acero oculta bajo la alfombra. Esto le da equilibrio y permite que nos podamos sentar.

6. Silla Cantilever
¿Quién no ha visto alguna vez esta silla en cualquier oficina? Esta es la primera silla oscilante de la historia, un claro ejemplo de la originalidad del diseño del siglo pasado. Ha sido históricamente atribuida a Mart Stam (en 1927) gracias a sus investigaciones con tuberías de gas, aunque hay otros diseñadores (como Mies van der Rohe o Marcel Breuer) que desarrollaron modelos similares en la misma época. De esta manera se consiguió desarrollar la base sobre la que se asientan estas sillas: un voladizo que no reposa sobre cuatro patas.


7. Suitcase Chair
Este modelo de silla ha sido confeccionado con maletas clásicas. A partir de estas maletas en desuso, la diseñadora Katie Thomson, ha desarrollado toda una cómoda (al menos en apariencia) línea de mobiliario. Una estructura interna de acero da soporte al asiento y lo refuerza para aguantar el peso. En el caso de la imagen que mostramos han finalizado el diseño con un tapizado en lino blanco y patas de madera; un modelo muy vintage.

8. Silla Ant
Este diseño, del arquitecto y diseñador danés Arne Jacobsen, es un ejemplo de cómo economizar, eliminando una de las patas,  y ser original. Este modelo se presenta en una sola pieza que sirve de forma simultánea de asiento y respaldo, siendo la primera de este tipo moldeada sobre una sola pieza. Para mayor comodidad incluyen capas de algodón entre las capas de madera. El nombre (Ant) surge de la forma que adquiere la silla, simulando una hormiga. Resultó una idea tan innovadora y exitosa que a pesar de su precio, se produjeron varias series y no se han dejado de fabricar desde 1952.

9. Cactus Chair.

Este modelo diseñado por la compañía neoyorkina Cengiz Deger, busca la experimentación en el campo de los efectos visuales con el fin de otorgar al usuario una experiencia inigualable. Y con inigualable no queremos decir “placentera” pues trata de generar  una sensación de cierto malestar al introducir un cactus bajo la zona del asiento, esperando a nuestras posaderas. A pesar de ser conscientes de que el cactus no es una amenaza real, el proyecto consigue transmitirnos esta sensación de desasosiego. Originalidad no le falta, eso sí, esperamos que de verdad el cristal sea resistente, de lo contrario el sufrimiento será por partida doble.

10. Panton Chair
Este modelo, diseñado por el danés Verner Panton y elaborado en material sintético en una sola pieza, es considerada un clásico del diseño moderno, habiendo sido premiado en multitud de ocasiones. Su influencia en el arte es tal que uno de los primeros modelos, desarrollados en los años 60, forma parte de la exposición permanente del MoMA, el Museo de Arte Moderno de Nueva York.