¿Quieres ser productivo?

Quieres ser productivo, pero ¿has desarrollado una mentalidad productiva?
Ser productivo a largo plazo pasa por desarrollar unas creencias productivas:

  1. Ten siempre un sueño. El tamaño del sueño no importa; puede ser un gran sueño o un pequeño proyecto. Lo importante es que te motive y desees hacer todo lo necesario para lograrlo.
  2. Ten una actitud positiva de la vida. Para ser productivo, es necesario desarrollar una actitud positiva ante la vida en general. Adoptar esa actitud te permite tener más confianza en ti mism@ para superar los retos diarios y convertir los fracasos en éxitos.
  3. Evita preocuparte demasiado. Si es posible, deja de pensar demasiado y preocuparte a todas horas. Si puedes solucionar el tema que te preocupa, hazlo lo antes posible. Si no, intenta desviar ese pensamiento recurrente mientras trabajas.
  4. Olvida el pasado. Uno de los primeros pasos para ser productivo es olvidar tus errores y los fallos cometidos en el pasado. Al anclarte en el pasado sólo consigues seguir pensando en tu derrota y entrar en el ciclo sin fin de culparte a ti mism@ por las cosas que no hiciste.
  5. Sigue tu propio ritmo. Es cierto que a veces la competición es clave a la hora de alcanzar metas. Dado que ser productivo es una carrera de fondo, tu objetivo es no acabar cansado y abandonar. Es mucho mejor andar el camino siguiendo tu propio ritmo.
  6. No dejes de aprender. Si realmente quieres cambiar y mejorar tu productividad, no te conformes con lo que tienes ahora. Si eres capaz de aprender cosas nuevas, eres capaz de adquirir nuevas habilidades que puedes añadir a las que ya posees. Eso te aporta confianza para empezar nuevos proyectos.
  7. Anticípate. Ser productivo pasa por planificar anticipadamente. Si eres capaz de desarrollar tu plan te resulta más fácil afrontar retos o problemas más grandes a lo largo del camino. Además, esa planificación te proporciona mayores oportunidades de éxito en caso de que el plan inicial falle.

Ahora que entiendes la importancia de tener una mentalidad productiva, quizá ves las cosas de forma diferente. Si no lo has hecho ya, es el momento de empezar a desarrollar una mentalidad productiva. El objetivo es enfocar los retos que aparecen en tu día a día de forma eficaz.

fuente: organizatutrabajo.com

5 Ideas para recuperar el entusiasmo

1.- Eliminar las distracciones. El entusiasmo es como la energía: no se crea ni se destruye, solo se transforma o cambia de medio. Es posible que otras cosas hayan ocupado el lugar de lo que antes nos entusiasmaba. Haz una lista objetiva de las cosas que realmente te convienen y deseas alcanzar y concéntrate al máximo en ellas.

2.- Cambiar la manera como se hacen las cosas. La rutina y el aburrimiento acaban con nuestro entusiasmo. Para evitarlo, es importante cambiar métodos, lugares, horario o cualquier otra cosa que se haya vuelto demasiado “normal”.

3.- Reconciliarse con las expectativas. Cuando comenzamos un nuevo proyecto, estamos llenos de energía y con una expectativa sumamente elevada. Cuando los problemas comienzan a aparecer, perdemos el entusiasmo. La culpa no es del proyecto o de la situación, sino de nuestras expectativas. Haz una lista de obstáculos o problemas y busca una solución a cada uno.

4.- Exponerse a cosas inspiradoras. Muchas veces, esa falta de entusiasmo es el reflejo o el resultado de la falta de inspiración. No hablo de falta de motivación porque sé que los motivos ya los tienes, solo necesitas inspirarte para continuar adelante.

5.- Recordar lo que causó el entusiasmo. Algo desencadenó el entusiasmo inicialmente. Intenta recordar lo que fue, siéntelo y anótalo. Una vez que tengas identificado lo que te entusiasmó, deberías sentir un subidón de energía, como la primera vez. Si por el contrario, no sientes ese subidón, algo debes estar olvidando o quizá la frustración que sientes actualmente por no estar consiguiendo lo que te habías propuesto, es más grande que el recuerdo del entusiasmo inicial. En ese caso, aplica los otros 4 puntos de este artículo hasta que consigas este último.

Dónde y como deben estudiar los niños

Recomendaciones para conseguir un buen ambiente de estudio

– Habitación. El lugar de estudio debe ser siempre en el mismo para que no existan nuevos elementos de distracción cada vez que el niño va a estudiar o a hacer las tareas.
– Muebles. La habitación debe contar con algunos elementos básicos (mesa o escritorio y silla). Hay que tener a mano todo lo necesario.
– Serenidad. El ambiente del recinto debe ser silencioso (lejos de televisión, radio, teléfono y otros ruidos).
– Tranquilidad. El lugar debe permitir la concentración y la atención (evitar la presencia de elementos que puedan distraer).
– Ambiente. La habitación de los niños debe tener una ventilación y temperatura adecuada, así como una buena iluminación natural, si es posible.

Recomendaciones para planificar las sesiones de estudio

1. Organización. Para planificar el tiempo de estudio es necesario asignar un tiempo determinado a cada asignatura en función de su dificultad.

2. Planificación. Conviene elaborar un calendario, que se deberá seguir. Hay que intentar, en la medida de lo posible, conseguir los objetivos o metas propuestas. Ser constante en esta tarea creará un hábito muy importante de organización y de orden.

3. Ritmo de trabajo. La planificación del estudio debe estar hecha a la medida de cada uno, a su ritmo de trabajo y aprendizaje. 

4. Tiempo de descanso. Una buena planificación, además de dar cabida al estudio, debe reservar tiempo para el ocio y el descanso.

5. Orden de prioridades. Hacer la lista de los trabajos diarios siguiendo el orden de los más urgentes a los menos y por orden de dificultad. Es decir, los más difíciles al principio, ya que el niño estará más despierto y fresco.

6. Flexibilidad y adaptación. Toda planificación debe ser flexible. Debe poder ajustarse a posibles cambios o a dificultades no previstas.